viernes, 7 de diciembre de 2012

Dique Figueroa: La perla del Salado en Sgo. del Estero


A pesar de los numerosos cambios que tuvo
en los últimos años, el Dique Figueroa
sigue aportando alegrías


EL MEJOR LUGAR PARA ENCONTRAR LA PAZ.

Ricardo Oviedo se acomodó en una mini barranca para intentar tentar a las diferentes especies que habitan el lugar.

Cuentan los veteranos que, 50 años atrás, el Bañado de Figueroa era un paraíso. Ese lugar, ubicado en medio de la nada de Santiago del Estero, se parecía mucho a La Aguadita. Para llegar allí se debía protagonizar toda una aventura, ya que los caminos se transformaban en verdaderos pantanos ante la menor precipitación. Sin embargo, el esfuerzo siempre valía la pena. Allí la pesca estaba asegurada. Los dorados, las bogas, los bagres y las tarariras siempre estuvieron presentes regalando muchas emociones a todos sus visitantes. 

Con el correr de los años la historia fue cambiando por culpa de la mano del hombre. Primero, los depredadores hicieron lo que quisieron en este sector del río Salado. Luego llegaron los obreros para construir lo que hoy se conoce como Dique Figueroa. Pero la obra no fue bien realizada y actualmente trabajan para corregir los errores -que no fueron pocos- que causaron serios daños ambientales en la zona. Pese a todo, este lugar está resurgiendo como un sitio pesquero que promete dar muchas emociones, si es que se fomenta y protege la pesca deportiva.

"Es un lugar hermoso. La hospitalidad de la gente te invita a que lo visites permanentemente. Estuvimos en el patio de los Luna y disfrutamos de unos días hermosos e inolvidables", relata entusiasmado Ricardo Oviedo que festejó su cumpleaños junto a un grupo de amigos en el lugar.

El Dique Figueroa está ubicado a unos 230 kilómetros de nuestra ciudad. Para llegar hasta allí hay que viajar a Santiago y en el cruce de la Ruta 34 con el camino que va a la Banda, se debe tomar la Ruta 5 que lleva a Caspi Corral. Se deben recorrer unos kilómetros para encontrarse con el obrador y con las casas de las personas que están trabajando en el lugar.

En total, el viaje tiene una duración de dos horas y media como mínimo, ya que los caminos, en general, están en buen estado. Se recomienda ir en camioneta o averiguar el estado de la ruta para evitar llevarse una desagradable sorpresa.

"Los resultados que obtuvimos no fueron excelentes, pero sí buenos. Hay muy poco agua y eso está complicando un poco las cosas", destaca Oviedo en una charla que mantuvo con LG Deportiva. "Logramos capturar bagres, bogas y dorados. Vimos muchos sábalos y gente pescando al choque", agrega.

El pescador informó que durante su excursión a ese lugar utilizaron corazón, tripa de pollo y mojarras de carnada. Destacó que no tentaron a los peces cuando probaron con todo tipo de artificiales. "Tuvimos piques con cebo y nada más", destacó.

El lugar ya fue bautizado por muchos como la mini Yaciretá. La obra arquitectónica, como ocurre con la represa ubicada en Corrientes, impide que los peces remonten por el Salado. En el dique, donde está prohibido pescar por el momento y los deportistas sólo pueden probar suerte en el río, se observan un gran movimiento de peces. "Es una lástima que ello ocurra porque las distintas especies quedan totalmente aisladas. Después se verá si se produjo o no un daño ecológico",

"Está faltando agua. Con un par de lluvias más el panorama cambiará considerablemente. Pero insisto, vale la pena viajar para tener buenos resultado", concluye Oviedo.

Foto: Ricardo Oviedo
Fuente: La Gaceta

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