De familia fabricante de ladrillos, Raúl Scherf construyó
en solo 6 años 14 estanques en su chacra desde la que
se propuso ser proveedor de alevines y juveniles
en Colonia San Alberto, a pocos kilómetros de Puerto Rico,
en la zona centro de la provincia de Misiones
Dos de los espejos de agua están destinados al circuito turístico “pesca y pague” y el resto para cría y recría de pacú, carpas, tilapia y surubí.
Pero no queda quieto. Quiere tener el primer centro de venta de animales de la zona.
“Queremos lograr tener un laboratorio para hacer reproducciones de peces, de esta forma ser criadores de alevines y juveniles”, dijo Scherf a NEA RURAL.
Los dueños de los estanques de la zona de Puerto Rico y Capioví recorren más de 100 kilómetros hasta las localidades de Candelaria o Apóstoles para comprar peces en cada siembra.
Los dueños de los estanques de la zona de Puerto Rico y Capioví recorren más de 100 kilómetros hasta las localidades de Candelaria o Apóstoles para comprar peces en cada siembra.
Ese es su diagnóstico y su mercado. Y el respaldo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), su asesoramiento para dar los primeros pasos en el proyecto. “Esperamos tener alevines en primavera”, contó Raúl.
La demanda de carne de pescado “es muy buena pero el mayor freno es la alimentación de los animales por los altos costos”, dijo.
La demanda de carne de pescado “es muy buena pero el mayor freno es la alimentación de los animales por los altos costos”, dijo.
Obtener el peso de faena sólo en el surubí representa un acto de fe y una decisión financiera. “Alcanzar 2 kilos de surubí cuesta 2 años y medio en el estanque”, aseguró.
La cadena de frío para llegar a la góndola es una dificultad que tienen muchos de los estanques misioneros, razón por la que muchos venden su producción a pie de estanque.
La cadena de frío para llegar a la góndola es una dificultad que tienen muchos de los estanques misioneros, razón por la que muchos venden su producción a pie de estanque.
“El cliente quiere pescado fresco, y en nuestro caso, el consumidor pesca lo que quiere comer.
Antes faenábamos y vendíamos congelado, pero la demanda exige pescado fresco”, dijo.
Sólo en la pasada temporada de Semana Santa, Scherf vendió aproximadamente 500 kilos con el sistema pesca y pague.
Fuente: Acuí / Nea Rural

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